Cómo se hace la pregunta desde otra parte. Restregué fuerte los ojos para no olvidar lo que había visto cada día, cada mañana sin interrupciones, eso que espero ya no dejaré de ver jamás. Busqué el saco y lo puse en la espalda, dejé que la imagen se sellara en los parpados. Ahora ya no podré mirar con los ojos que están bajo la frente, miraré con las manos, con el olfato el aire que viaja ilimitadamente paar recordar esta imagen.
Como buen traficante, lo primero es observar la mercancía, procurar muchas veces ser silencioso porque eso puede ayudar a dar el primer paso, no cortar, no corromper ni corroer de entrada. Dejar que venga lo que debe venir, luego decidir hacia donde empezar a dar la pelea.
He venido recolectando los nuevos colores, dejando sutiles sonidos de un idioma extraño en el oido de otros, la sutil huella de los encuentros.
Disponerse al verdadero viaje, ese que no se puede comprar, al que solo se accede gracias a la comunidad flotante y generosa que esta dispuesta a compartir contigo sus secretas mercancias preciadas. La entrega no siempre es clara, creo que hay que tener pasiencia. Intento escuchar la voz de otra ciudad, quien sabe, uno nunca sabe lo que te espera, aunque siempre conoce lo que ya ha fabricado y eso no es un dato menor.
Me dipongo a construir otra vez, esta vez del lado de acá que antes era el lado de allá.
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