lunes, 13 de agosto de 2007

Pasos para la recolección


Parece más sencillo de lo que es. No hay que olvidar que aunque la acción es relativamente fácil (basta con parase en una esquina ajustar los ojos o anteojos, articular las piernas y empezar la caminata) la tarea es de extremo cuidado, la disciplina es la primera aliada.

El ejercicio debe hacerse de forma continua ya que la periodicidad permite la transacción espontánea , imposible olvidar que si no se tiene la cautela suficiente la tarea de pasar desapercibido siendo testigo de las tramas dispuestas en la ciudad, se reduce a nada.

Recoger los dichos que se esparcen en las calles otorga el placer de encapsular la ciudad, llevarla en un par de lineas, aunque sea como muestra para luego dejarla escapar en los sonidos de un relato recontado. La circulación de historias es infinita, articula y desarticula el quehacer del espacio habitado, sólo el acto de vagar constantemente nos puede hacer percibirla de manera discreta al ser parte del relato de otro que espía y transfiere, que como nosotros cree no ser descubierto.

Me paro en el borde del paso de cebra designado, un segundo antes de caer a la lava de los otros juegos , escucho la historia de un otro. Ahora sólo me queda seguirlo y, supongo, dejarme seguir.

Veamos como sale esto de repartir lo escuchado, de traficar lo que no se quiere contar, de ser relator y relatado, de ampliar la comunidad que juega con las fronteras designadas.


La red se expande, allá tú del lado que quieres estar.

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